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Archivo de 1/06/08

Parece ser que ya desde que estaba en la tripita de su madre, Mío tenía esas ansias de poseer todo: nunca se encontraba satisfecho con el alimento que tan afectuosamente se le ofrecía. Quizás por eso contrastaba el abultado vientre de su progenitora con sus esqueléticas extremidades.
Cuando nació, Mío ni siquiera lloró, porque eso era [...]

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