Un rayo de luz acarició la mejilla de Incógnita como implorando que despertara. Éste respondió abriendo un ojo y levantándose de la cama como un resorte. Sus pasos lo guiaron hasta el espejo del baño. Se miró como nunca lo había hecho antes: una x era todo lo que tenía por cuerpo, pero sus ojos parecían devolverle la mirada desde el infinito. En su mente se dibujó una pregunta: <<¿quién soy?>> Esa era la pregunta que le había estado persiguiendo, incansable, durante toda la noche en sueños. En ese momento decidió que no pararía hasta que la lograra responder.
********************
-…Y si queréis llegar a ser algo en la vida, no os podéis permitir bajar la guardia. ¡El que algo quiere algo le cuesta! ¡Estáis aquí para aprender y para hacer todo lo que podáis de la mejor forma posible! Vosotros sois el resultado de vuestro esfuerzo, vuestros éxitos o vuestros fracasos… ¿Queréis ser unos fracasados toda vuestra vida?- las palabras de la maestra de las equis resonaba por toda la clase.- ¿Sí, Incógnita?
-Es que me interesa mucho lo que ha dicho porque hace tiempo que intento saber quién soy… O sea que somos el resultado de nuestros éxitos y ahora mismo no somos nada o muy poco…
-¿Es que acaso no sabes quién eres? Incógnita, eso no me lo esperaba de ti: tú eres Incógnita, una de las x más listas, que tiene 14 años, unos padres estupendos, que vive en el país X…- las palabras salían asombradas de la boca de la maestra-… y sí, hoy por hoy no sois nada, pero espero que dentro de unos años pueda caracterizaros como pi, e, phi… ¡y pobre de aquel que no llegue a ser nada más que cero! Por ello también os conviene tomar como modelo a grandes figuras de nuestra época, como por ejemplo:
x radianes = 180º
x = límite de la sucesión An = (1 + 1/n)n
x/1 = (x + 1)/x
Estas x llegaron a caracterizarse como pi, e…
En la cabeza de nuestro amigo hizo acto de presencia una interrogación. No estaba seguro de que su pregunta hubiera sido respondida: ¿es que él era sólo un nombre, una edad…?, ¿es que un cero no era nada? Se sentía asfixiado dentro de aquel aula y estaba empezando a marearse.
********************
Un beso procedente de Incógnita se estrelló en los carnosos labios de Interrogada, mas ésta correspondió con palabras llenas de dudas.
-Incógnita… no podemos seguir así… tú eres una x y yo soy una y, y ya sabes que nuestros padres no aprobarían este noviazgo. Mira, no sé tú, pero con 18 años que tenemos no creo que merezca la pena fastidiarnos la vida. ¡Nos queda mucho que vivir! ¿No crees que es mejor dejarlo por ahora y ya veremos más adelante?
-Pero, Inte, yo no creo que nos fastidiemos la vida… Cuando estoy a tu lado, no sé, me siento más yo mismo, no me importa lo que piensen los demás ni cómo salgan nuestros hijos… Siento que contigo podré responder por fin la Pregunta, ya sabes…
-Sí, ya sé- le cortó malhumorada la joven- ¡Parece que lo único que te importa es responder a la maldita cuestión! ¡Si ya la sabes!: tú eres el tío del Quién Soy ¿Contento?- las palabras iban cargadas de vientos huracanados- Creo que lo mejor es que salgas con tu preguntita, a mí ya me tienes mareada, ¡me siento como si fuera el segundo plato!- dicho esto Interrogada se levantó y se fue alejando junto con sus palabras.
Incógnita no pudo evitar que el pensamiento “no hay quien entienda a las mujeres” se colara en su cabeza sin permiso. Se estaba preguntando si él era realmente sus relaciones, la gente con la que estaba y le conocía bien, si éstas personas podrían responder a su pregunta. En ese instante llegó a la conclusión de que no. Tendría que buscar en otro lugar.
*****************
-A ver, según la fecha de su nacimiento y la disposición de los astros en ese momento… hum… muy interesante. Usted es un Natural con ascendente Imaginario. Una combinación muy adecuada que le permite realizar las operaciones más sencillas y las más complicadas y además ser muy bien visto tanto por los niños como por los adultos y…
Bufff… ¿De verdad creía que iba a encontrar ahí lo que buscaba?
******************
Y bien, señor Psicólogo, ¿ha estudiado ya todos los tests que me hizo?- la impaciencia se entrelazaba con la voz de Incógnita.
-¡Tranquilidad! Eeeeeeeeeeeeeeh, sí, aquí están los resultados… veamos… pero, siéntese, hombre… Bueno, le cuento. Usted es un hombre con un gran cociente intelectual, dotado sobre todo para los números y la lógica; tiene una inteligencia emocional baja; dice las cosas con rodeos y muchas veces es difícil entenderle, sobre todo cuando va acompañado de raíces cuadradas negativas… – el psicólogo parecía una locomotora descarriada.
Incógnita, despacio, se levantó y sus pasos le dirigieron hacia la entrada de la consulta. Ya había oído bastante… Era extraño, pero se acababa de dar cuenta de que los rasgos de su personalidad tampoco le ayudarían a descubrir quién era.
*****************
Se quedó pasmado mirando aquella lápida, la lápida en la que su padre descansaba… El tiempo, asombrado, parecía haberse parado de repente en los ojos de Incógnita. Ahora volvía otra vez aquella sensación, otra vez la pregunta: ¿quién soy? ¿Soy acaso lo que queda en la memoria de las personas una vez muerto?
Nuestro amigo estaba confuso, pero no creía que estuviera ahí tampoco lo que buscaba… ¿Quién soy, Idea mía?… Idea mía, hum, ya sabía dónde buscar.
******************
Incógnita se había decidido a dar el último paso. Si allí no le podían responder a la pregunta, ya no sabía qué más hacer. Entró en la iglesia resueltamente y se acercó a la persona que, confiaba, le podría resolver sus dudas. Yendo al grano, Incógnita preguntó al cura: ¿quién soy?
-Pero, hijo mío, no debería entrar así, a lo loco. Esa pregunta que me hace es muy básica… me parece que hace mucho que no se acerca por aquí, ¿verdad?
-Verdad- el hilillo de voz que salía de la boca de Incógnita era más fino que el tejido por la amiga araña.
-Bueno, nunca es tarde para conducir de vuelta al rebaño a una oveja descarriada. Siéntese a mi lado… Veamos, usted tiene el gran privilegio de ser un hijo de Idea, que fue encarnado en “la cosa” para redimir todos nuestros pecados. Usted viene al mundo para cumplir con la voluntad de Idea, y si se porta bien y logra resolver muchas ecuaciones podrá llegar al Cielo, un lugar maravilloso y paradisíaco. No olvide también que usted, al igual que todas las demás incógnitas, ha sido hecho a imagen y semejanza de Idea. ¿Le contesta esto a su pregunta?
-Pues, eeeeeeeeeeeeeeh, sí, gracias.
Incógnita salió de aquel refugio santo muy compungido. El mundo de ese ser supremo, Idea, era demasiado abstracto para lo que él buscaba. Él quería saber con todo su ser la respuesta… y el aprenderse todas esas creencias sobre Idea, por mucha fe que quisiera poner en el empeño, no le ayudaban lo más mínimo. Se sentía como un niño al que le obligaban a saber la lección de memoria sin poder experimentar por él mismo, como una incógnita a la que le decían su resultado sin permitirle jugar con las operaciones y números de los que formaba parte. Otra pregunta interrumpió los pensamientos de nuestro amigo: <<¿Y ahora qué hago? Ya no me queda ningún lugar donde buscar. >>
Nuestro pequeño no pudo más que agachar su cabecita y de sus ojos empezaron a brotar las lágrimas más profundas que jamás se hayan visto. No sé cuánto tiempo estuvo Incógnita así, pero cuando terminó se quedó dormido. Entonces empezó a oír una voz muy dulce que no dejaba de repetir: <<¿quién soy?, ¿quién soy?, ¿quién soy?…>> y también << Se te ha olvidado buscar dentro de ti, ¿en qué otro lugar crees que vas a hallar respuesta? Pobre incauto.>>
Cuando Incógnita despertó ya no volvió a ser el mismo. No sabía qué era, pero sentía que no todo estaba perdido. Era como si alguien, durante el tiempo que había permanecido dormido, le hubiera chivado lo que tenía que hacer. ¿Cómo había sido tan tonto? Lo único que debía hacer es formularse la pregunta a sí mismo, pero profundamente, sin trabas, sin creencias provenientes del exterior.
Incógnita, resuelto, comenzó con su tarea. Cerró los ojos y empezó a preguntarse quién era. Al principio le era difícil y otras preguntas e ideas compartían su cabeza, pero poco a poco sólo quedó la Pregunta. Entonces una luz inundó todo y lo supo… Supo que nunca estaba solo y que no hacía falta una definición, ya que era todos los números y todos los números eran él y que pi no era más importante que cero o que uno o que dos. Supo que no estaba separado del resto de incógnitas: en el fondo todas tenían la misma función e intentaban responder a la misma idea. Supo que no era ni sus éxitos ni sus fracasos. Supo que la muerte no tenía importancia, porque él siempre estaría presente como Idea aunque desapareciera su cuerpo en forma de x y supo que no necesitaba morirse para llegar al Cielo: ya estaba en él. Y bueno, también supo que había resuelto su pregunta. ¿Se podía ser más feliz?
*****************
Dedicado a todos aquellos que buscan respuestas en el exterior y se llenan de creencias de otros sin darse cuenta de que todo lo que merece una respuesta lo pueden encontrar dentro de ellos.



[...] en 34 años) hay varias e interesantes narraciones de conceptos matemáticos. La última, La vida de Incógnita o la incógnita de la vida. Otra historia de una estudiante de este curso, Laura, es El cuento de los [...]