Nosotros, seres humanos, siempre hemos tenido necesidad de ocultar muchas cosas y de enviar mensajes secretos, de ahí que hace más de 2500 años ya los espartanos idearan un método para esconder información a los ojos no “dignos” para ello, conocido como el método de la scitala (Da-beat ha escrito unos cuantos e interesantes artículos sobre distintos métodos criptográficos que recomiendo que leas si aún no lo has hecho). Sin embargo, todos estos métodos, desde la scitala a la máquina Enigma, tenían un problema: la necesidad de que el emisor y el receptor se pusieran de acuerdo con respecto a la clave, a la forma de codificación, a usar; la misma para ambos. Esto puede ser muy engorroso si esas personas se encuentran muy lejos una de la otra: o bien hay que encontrarse para elegir la clave, o bien un intermediario lo tiene que hacer, con el peligro de que dicha clave se intercepte por el camino. Teniendo en cuenta que, además, es recomendable cambiar el código de vez en cuando, por si existen mentes astutas entre el enemigo, ya te puedes imaginar…
Desde luego, actualmente, con un método criptográfico de este tipo, sería impensable realizar compras por Internet o escribir correos electrónicos sin un mínimo de intimidad. ¿Se imagina el lector, por ejemplo, recibiendo cartas con el código a usar para enviar su número de cuenta bancaria a una determinada empresa? Además, la clave para cada comprador o emisor tendría que ser diferente y habría un gran riesgo de intercepción. Ya ves la que se podría armar.
Entonces, ¿qué método potente se esconde detrás de Internet y de tal barullo de mensajes encriptados que circulan por sus venas? Igual te suena: la Criptografía de clave pública (un nombre muy acertado), cuyo sistema más conocido y uno de los más seguros es el RSA (sus siglas se deben a la inicial del apellido de las tres personas que lo descubrieron: Rivest, Shamir y Adleman), que conoció la luz en 1977. Pero, antes de hablar sobre él, desplacémonos unos años atrás.
En 1903, un matemático que respondía al nombre de Frank Nelson Cole, dio la conferencia más silenciosa y corta de la Historia: cogió una tiza y la pasó cariñosamente por el encerado, dejándole las siguientes marcas:
Después de esto tomó asiento y el público se levantó para aplaudirlo efusivamente, lo que puede dar a entender que los matemáticos están más locos de lo que parecía: se ponen así por una simple multiplicación. El caso es que los números multiplicados son primos y Cole había gastado 3 años de las tardes de los domingos para descomponer el en esos factores… En la época en la que Cole hizo esta proeza no se podía intuir que la resolución de problemas de este tipo pudiera traer del brazo grandes implicaciones, pero, por los giros que da la Historia, la descomposición de números grandes (de unos 200 dígitos) en sus dos factores primos es la base del RSA. ¡Y Hardy que se enorgullecía de que su querida Teoría de Números no tenía aplicaciones en la vida cotidiana! ¡Si levantara la cabeza!
Volvamos otra vez a 1977… Continuar leyendo »
















